
Me costaba dormir y empecé a releer libros antiguos que ya había leído. Los cogía, los abría al azar y leía unas páginas. Me decidí por libros leídos porque a esas horas de la noche estaba cansado como para concentrarme en una lectura profunda pero no tanto como para dormirme tranquilo. Por eso buscaba textos ya conocidos por mí. Releía alguna página, saltaba capítulos, pasaba hojas y recordaba historias completas... tras un rato, mi mente exhausta, me pedía dormir.
Ayer por la noche escogí el segundo volumen de una trilogía. Un tomo de color azul mar. Lo abrí por la mitad, más o menos, y automáticamente se abrió por una página. Y, a modo de señalador, se encontraba una llave. Una llave que yo había guardado ahí hacía mucho tiempo, pero no recordaba el por qué. Leí las páginas y no era una de mis partes favoritas del libro. No entendía por qué había guardado allí esa llave.
La miré con detenimiento. Era la llave de la puerta principal de mi casa, pero de la cerradura anterior. Hace quizá un año, o más, a mi hermana le robaron en un restaurante el bolso con toda su documentación, con las llaves, con todo. De manera que decidimos cambiar la cerradura como precaución. Le dije a mi madre que me había deshecho de la llave vieja, pero en realidad la guardé en ese libro azul.
Sé que nunca hago nada sin razón, que siempre hay algún motivo. Pero había olvidado ese motivo.
Hoy subía en el ascensor y volví a pensar en el tema. Una llave. La llave que habría la puerta principal. Esa puerta principal maciza y marrón, sólida y firme... La puerta en la que me apoyé hace dos años mientras Víctor me daba mi primer beso...
Se me calló el llavero al suelo y me quedé contemplándolo. Quieto, muy quieto. Había sido por eso. Por un beso. Y entonces acudieron a mí, como invocados de manera silenciosa, muchos recuerdos y sensaciones, que como la llave dentro del libro, habían sido olvidados y perdidos en el tiempo. Sentimientos alegres, tristes. Recuerdos emotivos.
Hace dos años guardé bajo llave tantas cosas... Las olvidé para no sufrir. Pero no tiré la llave al río, sino que la guardé en un libro y ayer, sin yo quererlo, abrí una puerta al pasado. Un puerta que me dio a entender que Víctor significó más para mí de lo que nunca reconocí y reconoceré. Porque fue muy especial para mí...
Recogí las llaves del suelo y entré en casa. Volví a sacar el tomo azul de la estantería, contemplé la llave y, volviéndolo a dejar todo en su sitio. Cerré la puerta que ayer abrí. Tampoco esta vez he tirado la llave. Quizás dentro de dos años me haga falta saber que alguna vez sentí algo bonito y sincero por Víctor, por alguien...
A veces olvidar es necesario, pero debemos saber cómo recordar.
4 valiosas opiniones:
Que bonito recuerdo guardado en una llave...
Pero es sólo eso, un recuerdo...porque en nuestro diario hay aún muchas más paginas en blanco que escritas...confío en que preciosas historias serán plasmadas en ellas...y que nuevos objetos quedarán allí olvidados.
querer olvidar a alguien es querer recordarlo siempre... no hace falta olvidar solo atesorar los bueno momentos!.
Consejo que deberia seguir mas a menudo
Porque, a pesar de que muchos recuerdos merezcan ser olvidados, otros tantos merecen perdurar en la memoria de una vida. Somos fruto de errores, de idas y venidas. Somos quién pasó por nuestras vidas. Y, a veces, es bonito recordar quién se detuvo en tu vida. Aunque las cosas no acabaran del todo bién. Pero, al fin y al cabo, eso forma parte de tu historia.
He caído en tu blog por pura casualidad. Me ha gustado mucho este pequeño relato. Pásate por mi blog, a ver si, con suerte, a ti también te gusta alguno de los míos. Un saludo :)
http://dibuixamunsomni.blogspot.com/
Flecha: Que comentario más enigmático y poético... :P Pero creo que cogí el significado :)
Joe: "querer olvidar a alguien es querer recordarlo siempre" Me guardaré esta frase para el futuro ;)
Ana: Vaya, bienvenida ;) Me pasaré por tu blog en cuanto pueda :) Espero seguir contando con tus puntos de vista :D
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